“El hijo” .vs. “No oyes ladrar los perros”

March 15, 2010 at 1:38 am (Uncategorized)

1.El tema del amor de un padre por su hijo aparece en los cuentos, “El hijo” de Horacio Quiroga, y “No oyes ladrar los perros” de Juan Rulfo. El tema aparece en los dos cuentos. En este ensayo voy comparando y contrastando su relación con la violencia.

En los dos cuentos, “El hijo” de Horacio Quiroga y en “No oyes ladrar los perros” de Juan Rulfo hay dos tipos de relación entre padre e hijo. En “El hijo”, el padre confía tanto a su hijo que deja ir a su hijo que es menor de edad  ir de  caza con un rifle. En “No oyes ladrar los perros”, el muchacho tiene tanta mala influencia y carácter, que esto afecta a la relación de la familia.

Algunas veces, padres creen que una criatura tiene que averiguar su propia vida por delante. Que uno aprende de sus errores. Por eso es que hay tanta confianza. En El cuento de “El hijo”, el padre confía que su hijo de 13 años puede ir solo de caza con un rifle. Esto en la vida real es muy irresponsable de la parte del padre. Uno nunca va de caza solo y espacialmente si tienes 13 años con un rifle. Por esta razón, el hijo murió con una bala del rifle incondicionalmente.

Algunas veces los padres les quitan la confianza  a sus hijos por cosas ya experimentadas. Aquí nos indica que el hijo era un mal chico ya que como nunca respetaba a su mama y que su mama siempre sufría por un mal chico que era su hijo. En el cuento “No oyes ladrar los perros” el hijo estaba lleno de heridas pues el padre le lleva cargando a sus espaldas al pueblo. A unos segundos antes de llegar al pueblo, el hijo muere pero mientras caminaban, el padre le decía que si su mama estuviera viva ya formaría un escándalo porque lo amaba mucho aunque era fastidioso.

Esto nos deja con una duda si debemos confiar a nuestros hijos o no. En ambos decisiones hay peligro.

2.El medio ambiente de ambas historias afectan al humor de la historia. En “El hijo”, la historia es en un desierto, y es de noche y la luna bria y deja como una luz alumbrante en la piel como si fuese de gente muerta. Esto deja como una sensación de algo como un “scarry movie”. En todos estos aspectos, tenemos una sensación de muerte que se analiza al final del cuento cuando el hijo muere. En “No oyes ladrar los perros”, nos deja como un suspenso. El padre siempre presintiendo cosas malas del hijo y el hijo en caza solo con un rifle en un bosque.

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